CONTROLES FÍSICOS
Resistencia al frote -
Resistencia al frote en el Calzado
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Resistencia al uso en el cuero para Tapicería
RESISTENCIA AL FROTE
DEL ACABADO DEL CUERO
 La fabricación del calzado, actividad a la que se dedica la
mayor parte de la producción de curtidos, se encuentra en permanente evolución
tecnológica, y por ello, el curtidor se enfrenta a nuevas y crecientes
exigencias de calidad.
En las restantes manufacturas de cuero se contempla una situación
análoga, pues si bien la evolución tecnológica es menor, también se
recogen unas mayores exigencias por parte de los consumidores finales,
exigencias que se ven perturbadas por la introducción de modas, de evolución cada
vez más rápida.
Si a lo anterior sumamos las crecientes y necesarias
exigencias de mejora medioambiental, se comprende que el sector de curtidos se
encuentra en un continuo plan de investigación (desarrollo tecnológico), para
conseguir y afirmar los grados necesarios de calidad en todos los aspectos, y
con inconvenientes derivados de la enorme rapidez con que a veces se adoptan
nuevos procesos sin tiempo para analizarlos y equilibrarlos.
En este contexto de necesidad de cambio permanente, se
comprende que la gestión y el control de la calidad se encuentren alerta, a fin de
adecuar los tipos de ensayos preventivos a realizar, así como para evaluar y
calificar los resultados de los mismos, para evitar que se produzcan fallos y con ellos,
reclamaciones.
La garantía de calidad es un objetivo prioritario para las
direcciones de las fábricas de curtidos, ya que de ella depende su supervivencia.
Centremos nuestra atenci6n sobre las exigencias que imponen
las posibles acciones de roce, abrasión o arañazo sobre la superficie del cuero, y la
misión del acabado de prevenir estos posibles daños. Antes de detallar los
ensayos, efectuaremos unas consideraciones previas a los mismos.
Los ensayos preventivos se realizan sobre probetas de
material que representan a un lote de cuero, de mayor o menor magnitud, por lo
que hay que asegurarse que verdaderamente serán representativas, mediante una
adecuada selección de muestreo. Para los ensayos de frote que vamos a considerar,
no hay demasiadas exigencias para la localización de las probetas dentro de la
superficie del cuero ni tampoco para una extracción orientada de las mismas, ya
que los resultados son bastante independientes de la estructura del cuero, así
como de la dirección. La excepción se tiene para ensayos de arañado con punta, y
movimiento rectilíneo, a realizar sobre cueros prácticamente sin acabado, ya
que el resultado, puede venir influido por la orientación del poro debido al
bulbo piloso.
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Antes de la realización de los ensayos se precisa un
acondicionamiento de las probetas. Para el caso de ensayos de frotes sobre
cueros destinados a calzado o bolsos, con exigencias normales, se puede
prescindir del acondicionamiento de 24 horas, sustituyéndolo por otro, de cuatro
horas, ya que los resultados apenas influyen, ganando en la rapidez necesaria
para una evaluación de la bondad del proceso que se está aplicando en una fábrica.
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Las solideces conseguidas por el fabricante de curtidos
pueden ser modificadas por el fabricante del manufacturado de cuero, ya que
usualmente procederá a efectuar un lavado de limpieza de la superficie del
cuero, acondicionamiento de la misma, aplicación de un efecto, top de embellecimiento, etc. Se precisa una buena
comunicación entre el fabricante de curtidos y del fabricante del manufacturado, para
llegar a un entendimiento sobre las solideces necesarias, pues no siempre las mayores solideces son las
mejores.
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Los resultados de los ensayos preventivos, realizados sobre
un manufacturado de cuero, no pueden ser considerados de forma aislada. Para
enjuiciar la bondad de un acabado, se precisan como mínimo tres ensayos: flexión,
adherencia y frote, realizados tanto en seco como en húmedo, y el juicio se
fundamentará en las relaciones observadas entre ellos.
Con los ensayos de frote, se pretende evaluar
cual puede ser el comportamiento de la superficie del cuero, al ser sometida
la misma a la acción de agentes que la friccionan de forma más o menos enérgica.
En la relación del ensayo y la evaluación del
mismo, se deben tener en cuenta tanto las exigencias a que estará sometido el
cuero en las fases de realización del manufacturado, como durante el uso.
No precisa la misma cantidad de acabado un
cuero destinado a calzado de vestir de señora, que el destinado a calzado de niño,
o una bota de calzado de trabajo de seguridad.
Conforme se incrementen las exigencias, hay que
incrementar la dureza del ensayo, realizando mayor número de frotes, incrementando
la carga del agente friccionador, la naturaleza del mismo, etc.
Por ello, aunque se utilice un aparato estándar no hay un
sólo método para la realización de los ensayos, y aún dentro
de la normalización de los mismos, siempre hay que dejar posibilidades abiertas para
introducir las modificaciones que se estimen oportunas, por supuesto que haciéndolas constar en el informe que se emita.
El frote simple tal como el que algunas veces
se realiza con un textil y el dedo, apenas se practica en los laboratorios.
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